Seguir siendo tú
El apoyo se adapta a la persona. Ayudamos cuando hace falta sin sustituir innecesariamente lo que todavía puede hacer.
Ayuda, acompañamiento y bienestar para personas mayores. Y tranquilidad para quienes las quieren y quieren saber que están bien.
No necesitas tener la solución preparada. Empezamos por escucharte.

Cada persona tiene una historia, unas costumbres y una forma distinta de vivir. Por eso empezamos con una conversación y una valoración, no con un paquete cerrado.
El apoyo se adapta a la persona. Ayudamos cuando hace falta sin sustituir innecesariamente lo que todavía puede hacer.
La familia cuenta con un punto de contacto y un seguimiento definido para no sentirse sola ante la situación.
El servicio no termina cuando acaba una visita. Revisamos cómo funciona y adaptamos el apoyo cuando cambian las necesidades.
Cuando se puede hacer algo juntos, lo hacemos juntos. El objetivo es apoyar la autonomía, no reemplazarla.
Preparar una comida, organizar una compra o dar un paseo puede seguir siendo parte de la vida de la persona.
Conocemos preferencias, costumbres y horarios para que la ayuda encaje en su día a día.
Apoyamos aquello que necesita ayuda y dejamos espacio para todo lo que puede seguir haciendo.
Un proceso claro para que la persona y su familia sepan qué va a pasar desde el primer contacto.
Conocer el método →Nos cuentas qué está pasando y qué preocupa.
Conocemos a la persona, sus rutinas y necesidades.
Definimos objetivos, frecuencia y forma de apoyo.
Buscamos compatibilidad entre usuario y profesional.
El servicio comienza con una forma de trabajo clara.
Revisamos y adaptamos cuando cambian las necesidades.
Concretamos el servicio después de conocer la situación.
Apoyo en tareas domésticas y actividades cotidianas para facilitar la vida en el hogar.
Compañía, conversación, paseos y apoyo para mantener una vida activa y conectada.
Ayuda práctica para que el día a día sea más sencillo y ordenado.
Rutinas y actividades orientadas al bienestar, la participación y la autonomía.
Apoyo para que familiares cuidadores puedan descansar o atender otras responsabilidades.
Compras, recados y otras necesidades que puedan encajar en el servicio contratado.
Quizá tu madre empieza a necesitar ayuda. Quizá vive sola. Quizá tú trabajas y no puedes estar todo lo que quisieras.
No tienes que resolverlo todo tú.
Soy familiar →No pasa nada. Elige la situación que más se parece a la vuestra. Esto no es una valoración sanitaria ni un diagnóstico.
Queremos construir relaciones de confianza, con una atención cercana y una forma de trabajar que ponga a la persona en el centro.
Conocer VIKORA →Cuéntanos qué está pasando. La primera conversación sirve para entender la situación y ver si VIKORA puede ayudarte.